martes, 24 de septiembre de 2024

Cosas usadas

En mi vida compré un montón de cosas usadas. Pensar que cada una tiene una historia. Hubieron otras manos sobre ese objeto. Otros ojos, lejanos y desconocidos, lloraron con ese libro que estás sosteniendo. 
Momentos felices se capturaron con esa cámara. 

Esos vasos que heredaste de tu abuela estuvieron en cumpleaños en familia, y en post-velorios. 

Y esa cosa tuvo un sentido en la vida del anterior propietario. 
Quizás esa guitarra la compró con la componerle una canción a la chica que le gustaba hasta que vió que estaba con otro. 

Ese libro quizás fue un regalo que alguien recibió de una persona que ya no ve más, y no quiere tenerlo en la biblioteca para que no se lo recuerde. 

Yo mismo he vendido cosas con las que he vivido situaciones por el estilo. 

Qué energía tendrán impresa esos objetos que pasan de humano a humano. 

La dilusión del valor de las palabras

Antes los libros salían caro. Hoy se pueden bajar. 

Antes la gente hablaba cara a cara, o no hablaba. 
Luego vino el teléfono y permitió hablar más, haciendo que el valor neto de cada palabra disminuya (al haber tantas más, como un efecto inflacionario). 
Luego la televisión.
Después el mensaje de texto. 
Luego YouTube. 
Después la mensajería instantánea. 

Cuando hablar es gratis se dicen pelotudeces, y se desbalancea la ecuación de valor porque todas las voces tienen el mismo volúmen y uno no sabe a cuál otorgar crédito. La abundancia de palabras le quita valor individual a cada una. 

viernes, 26 de enero de 2024

Teoría conspiranóica - Cuerpo y alma

Teoría conspiranoica

Los líderes del mundo (los capos capos) juegan todos los días a ver a dónde mueven la humanidad.
Y es como un juego de mesa: Por ejemplo, uno tiene la carta de "Ganar la 3ra copa mundial para Argentina" y la tira a la mesacuando cree que Argentina (su equipo) va a perder la partida.  Negocian los términos (por ejemplo, ponerlo en Diciembre en lugar de Junio, cuando se juegan la mayoría de los mundiales de futbol).

Esto se podría hacer un cuento, metaforizándolo un poco (para que no nos maten).
Sólo ves el esquema si te concentrás, como si estuvieras estudiando. Como si fueras las gafas de buceo de un ser que está observando y tomando nota. Cuando te desconcentrás, le estás haciendo el trabajo más difícil al "ser" (un investigador de otra raza de seres universales, que te está usando como visor para estudiar la humanidad). Lo que sería el "alma", es el investigador que está del otro lado.


Siguiendo a Pavlov, podríamos decir que el usuario de ese sistema, el "alma", recompensaría a la máquina (cuerpo) si hace las cosas bien en la observación (si está sin distraerse, concentrado en lo que sucede). Le podría ofrecer cosas interesantes de la vida

lunes, 4 de diciembre de 2023

Poner límites



Heidi Priebe, en su video sobre límites, lo explica de la siguiente manera: 

Qué son los límites

Los límites son como los bordes de la autenticidad: "Hasta donde estoy cómodo siendo fiel a lo que creo y pienso, y cuánto estoy dispuesto a tolerar".

Si la persona fuera un edificio, los límites serían la valla perimetral que rodea a la construcción, y le indica a la gente hasta dónde pasar y a dónde no; le indica al vecino dónde termina su propiedad y empieza la mía.

Sin esa valla, es como si dos vecinos no supieran dónde termina su terreno y empieza el del otro.

Dentro de esa valla uno puede moverse con soltura, y la idea de poner límites es tener claro qué comportamientos están alineados con lo que uno es y cuáles no, para poder seguir moviéndose con soltura sin comprometer la propia integridad y autenticidad.

Sin embargo, si uno nunca levantó una valla al rededor de su edificio (nunca puso firmes límites), es posible que se sobre-extienda en una relación saltando su propia valla (sus propios límites), llegando a ponerse en una situación de hacer cosas por compromiso y no por autenticidad.

¿Cuándo estoy saltando mi valla?

Cuando estoy yendo más allá de quién soy con tal de ser aceptado, o porque pienso que así mantengo una relación, o por querer complacer a alguien estoy saliendo del alineamiento de quién soy, entonces ahí estoy saliendo de mis propios límites.

En esas situaciones estamos saliendo de los límites de nuestra autenticidad. Esto no significa no ayudar de corazón a una persona de nuestro entorno cuando queremos hacerlo: eso está dentro de nuestros límites, porque realmente lo hacemos porque lo sentimos y está en línea con quién somos.

Pero, tan pronto como sentimos que nos estamos sobre-extendiendo en la relación:
  • Diciendo que , cuando en realidad queremos decir no
  • Cuando nos sentimos neglected (que no están teniendo en consideración nuestras necesidades o preferencias, o que nos ignoran) y seguimos yendo a buscar a esa persona, autoconvenciéndonos de que estamos felices con la relación.
En ese punto estamos fuera de los límites de nuestra autenticidad, ya que tenemos que actuar para mantener la relación.

La función de los límites sanos

Los límites sirven para mantener nuestras relaciones fluídas, donde se sabe que se respeta la autenticidad y dignidad de todos, para así mantener una sana relación de iguales; en lugar de una relación donde prima el resentimiento, donde ninguno de los dos está operando desde su yo auténtico.

Es como un borde que marca: hasta esta línea me siento cómodo adentro de la relación y pasando esta línea empieza mi resentimiento.


Ejemplo de cómo expresar un límite

Si yo le digo a alguien "Necesito que me hables de X o Y forma", estoy dejando de lado el por qué. Eso no es claro para la otra persona.

Algo más acertivo sonaría así:

"Cuando me hablás de esta manera, cuando no me respondés los mensajes, cuando no tenemos comunicación, se me hace difícil sentirme autenticamente contectado con vos. Y cuando no me siento autenticamente conectado con vos, no me siento particularmente feliz o íntimo, cercano en la relación; y quiero que nuestra relación sea cercana. Pero me siento inauténtico fingiendo que estamos cercanos, cuando siento que no sabés demasiado sobre mí o no tenés demasiado interés en mi vida. Entonces ahora estoy en este territorio en el cual siento que tengo que pretender que estoy contento con la relación porque quiero mantenerla con vida; pero en realidad no estoy feliz."

No es demandar algo de alguien, sino que es decile: "esto es lo que necesito para sentirme feliz y cercano a vos. Si estoy va con vos, dejame abrir la puerta y pasá. Si estoy es algo que no va con vos, entonces quizás deberíamos renegociar la relación. Quizás somos más conocidos que amigos cercanos o pareja, porque eso es lo que funcionaría para mí, dado el nivel de autenticidad en la comunicación que se siente auténtico para vos. ".

Cuidar nuestra valla

Si venimos de un pasado complicado y con traumas, es muy probable que hayamos seguido la dinámica de saltar completamente la valla y caer en el territorio de auto-abandono con tal de mantener una relación con alguien.

Es nuestra responsabilidad frenar a nuestro niño-interior que va a querer hacer eso (que es lo que sabe hacer y que se siente seguro), y pararnos firmes en la puerta de la valla para evitar que eso suceda y así mantenerlo a salvo.

Puede parecer aterrorizante y doloroso hacer esto al principio, pero según explica Heidi esto va a hacer nuestras relaciones mucho más fluidas a largo plazo.

Así que la pregunta que surge es: ¿Cómo hacemos claro a nosotros mismos dónde están los límites de nuestra autenticidad? Y luego cómo lo comunicamos a otras personas para que nuestras relaciones funcionen de forma más efectiva.

¿Qué quiero de esta relación?

Si es una persona que recién conocemos y que ya de entrada decimos "uff, a esta persona no la quiero en mi vida", entonces no tiene sentido poner un límite porque es debut y despedida de la relación.

Ponemos límites con personas con las cuales nos interesa mantener una relación a largo plazo (ya sea amigos o pareja).

Entonces lo primero sería preguntarse:
  • ¿Qué es lo que quiero de esta relación? ¿Por qué vale la pena salvarla?
    • Si fuera posible salvarla, ¿Cómo se vería esa relación?
  • ¿Qué está en el medio de que yo pueda tener este tipo de relación con esta persona?
    • Si yo quiero tener una relación cercana con esta persona ¿qué es puntualmente lo que hace que no la esté teniendo en este momento?
  • ¿Qué habría que cambiar en la relación, desde este punto en el que me siento desconectado, para llegar a que sea de ese tipo que queremos?
    • Esta es una respuesta a la que se llega en conjunto con la otra persona, aunque no está mal pensarlo previamente como para tener una idea de a dónde te parece que habría que ir para contribuir con algunas posibles soluciones.
  • Si esta persona no está dispuesta a trabajar conmigo para mantener el tipo de relación que quisiera tener con ella, ¿qué puedo hacer para asegurarme que mantengo a mi niño-interior seguro?
    • Asegurarme que mi niño-interior, que está super dispuesto a ir mucho más allá de los límites de mi autenticidad con tal de mantener la relación, no haga eso.
¿Como me presento como mi sabio padre interior y negocio con mi niño-interior para explicarle que necesitamos quedarnos dentro de estos ciertos límites

Esto puede significar algo de pena o dolor sobre los límites que tenemos que establecer interpersonalmente.

La pregunta básica que debemos hacernos es: ¿Cómo me puedo mantener en contacto con esta persona, sin sentir resentimiento hacia ella? 
¿Como puedo asegurarme que cada vez que veo a esta persona me puedo sentir presente y conectado, y no distraído por cosas pasadas por las cuales estoy molesto con esta persona? 
¿Qué tipo de relación puedo tener con esta persona para sentirme el máximo de vivo y el mínimo de resentido cuando estoy con ella?


Hablarlo con la persona

Tener claro y expresar qué queremos y esperamos de la relación es importante de entrada, para que quede claro desde el principio si ambos quieren llegar al mismo lugar o no.

Puede que sea una persona con la que te guste hacer planes y viajar, pero sentís que últimamente los planes se cancelan a último momento. 

Supongamos que hablamos con esa persona sobre el tema, le indicamos cómo nos gustaría que fuera la relación para sentirnos cómodos, y escuchamos su versión también. Y luego, esta persona sigue haciendo lo mismo. Quizás hay algo que esa persona está resintiendo y no llegó a expresar, lo que hace que no se pueda presentar en la relación como dice que quiere presentarse

Entonces, en este punto, tenemos que ponernos en modo padre-interior y ver cómo nos desenvolvemos dada esta dinámica. ¿Qué límites tengo que establecer para mantener mi niño-interno seguro?

Si esta persona sigue poniendo alegre a mi niño-interior cuando hacemos planes, pero después termina decepcionándolo cuando se baja. Si mi niño interior fuera realmente un niño que soy responsable de cuidar, problablemente dejaría de hacer planes con esa persona, para así evitar que mi niño-interior se sienta constantemente decepcionado.

Quizás este amigo es de los que te juntás de vez en cuando a tomar un café, o salen si justo coinciden los dos que tienen libre una tarde, y nada más. 
Esto es re-ajustar el lugar que esa persona tiene en tu vida para que el niño interior se sienta auténtico y seguro.


Conclusión (personal)

Nadie tiene la obligación de estar en un lugar donde no pueda ser 100% auténtico. Si eso está sucediendo, el primer paso es darse cuenta donde uno está comprometiendo su autenticidad en pos de mantener una relación. 

Este paso puede ser difícil, porque nuestro niño-interior está acostumbrado a salir corriendo saltando la valla de nuestros límites de auto-cuidado con tal de mantener una relación.

Pero, a la larga, que nuestro padre interior cuide a nuestro niño interior haciendo valer nuestros límites nos va a permitir tener relaciones más sánas, en las cuales los involucrados se van a sentir dignos y se van a poder expresar con autenticidad.

domingo, 15 de octubre de 2023

EDIFICIOS

Curioso invento humano los edificios.


Los seres humanos evolucionaron el hecho de vivir en cuevas, a vivir en casas, y con el crecimiento demografico no solo se han expandido horaitzontalmente, sino tambien verticalmente.

En las ciudades se pueden ver estos elefantes de ladrillo y metal cubriendo la vista. Pequenias secciones de cuevas seguras, tanto para familias como para individuos, repartidas en un mismo numero de domicilio.

Resulta curiosa esta espontanea elección, dado que no se da precisamente por una carencia de espacio horizontal para repartir (existen grandes extensiones de campo al rededor de las grandes ciudades). Pareciera mas bien que organicamente el ser humano elige concentrarse en areas geograficamente cirunscriptas.

Es cierto tambien que tiene esto cierta ventaja economica: siendo que hoy en dia no es necesario salir a cazar el alimento, o que cada familia siembre sus propia fuente de trigo; el hecho de tener una sociedad mas centralizada facilita el transporte de estos bienes a centros de distrubucion (como carnicerias o supermercados), haciendo que su llegada sea mas rapida y, por lo tanto, su disponibilidad mas inmediata.

Resulta curioso de todas formas que el ser humano haya preferido ceder la incomodidad de transportarse a un lugar mas alejado para buscar alimento, en contraposicion a elegir una extension de terreno mas amplia. Una "caverna" mas grande.

Puede que esta sea una consecuencia del capitalismo: hoy en dia es accesible vivir en un departamento en la ciudad a un costo monetario relativamente bajo y con acceso a muchos bienes y servicios (como la electricidad o el agua potable) que presentan mas fricciones a su accesibilidad en localidades mas alejadas de los centros neuralgicos, como se describio anteriormente.

Sin embargo, podríamos decir que no es necesariemente un impedimento a quien quiere elegir vivir alejado del centro de la ciudad, claramente pagando el costo inherente a hacer llegar los bienes y servicios a una zona más alejada.

Incluso, pasando la barrera del costo mínimo de vida elegida (tema para otro post) uno podría hacer llegar esos bienes y vivir así en la porción de tierra que uno elija.

Pero volviendo a los edificios. En las zonas centrales de las ciudades (estoy escribiendo esto desde la calle Corrientes al 1500, en Buenos Aires, Argentina), se puede observar que, al rededor de una de las avenidas más importantes de la ciudad y a 300 metros de un monumento histórico emblemático (el obelisco), no pueden verse otra cosa que edificios en las veredas. Absolutamente todo está rodeado de edificios que, en su planta baja, presentan locales comerciales a la par de teatros y otros lugares de entretenimento.

El arte y el comercio tienen una tajada similar en el panorama edilicio de la noche citadina. En la calle (hecha peatonal un domingo a la noche) se observan transeuntes paseando, y también gente ofreciendo productos artísticos. Desde puestos ambulantes hechos con alfombras ofreciendo cadenitas de billouterie, hasta promotoras de obras de teatro repartiendo panfletos del espectáculo.

Pero el arte no se ve sólo en la manta del vendedor: el edificio situado en Corrientes al 1515 esgrime en su fachada de mármol la inscripción "Edificio Hesperia", escrito en letras de metal desgastado incrustado en las baldosas encima de la entrada. Y si bien a comparación de otras obras de arquitectura ceranas presenta una fechada más bien sobria y utilitaria, alguien eligió bautizar a este elefante de ladrillos. Alguien quizo que este conjunto de cañerías, pintura y aires acondicionados tenga una identidad propia que le haga decir "acá estoy"; trascendiendo a su autor intelectual, quién también aparece nombrado en la fachada, cual la firma de un pintor en su obra.

¿Cuántos amores se habrán concretado dentro de estos departamentos? ¿Cuántas ideas brillantes se habrán concebido frente a las ventanas que dan a una avenida que rebosa de expresiones de creatividad? ¿De qué historias serán testigo las paredes que delimitan un espacio en el mundo, para una sociedad que eleigió orgánicamente congregarse en un espacio reducido, quizás, simplemente para no estar alejado de otros seres humanos como ellos?




Cosas usadas

En mi vida compré un montón de cosas usadas. Pensar que cada una tiene una historia. Hubieron otras manos sobre ese objeto. Otros ojos, leja...